Geografía:
Cangas de Onís recibe el mismo nombre el concejo como la capital del mismo. Con una extensión de 212,75 kilómetros cuadrados y una población de unos 6.500 habitantes, Cangas de Onís es una puerta abierta al Parque Nacional de Picos de Europa y a la historia, desde la cumbres más altas – 2.478 m – hasta la parte más baja del río Sella.
Historia:
Un lugar de paso desde tiempos prehistóricos con testimonios en las cuevas de Los Azules y del Buxu de los tiempos del hombre antiguo del Paleolítico hasta nuestros días; en el que han tenido lugar de las más notables circunstancias históricas.
La pequeña ciudad como Alfonso XIII la denominó en 1907, en virtud de haber sido centro restaurador de la monarquía española y origen del Reino de León. Tras la invasión musulmana de la península en el 711, Don Pelayo y un grupo de hombres les infringe la primera derrota en Covadonga; en lo que Don Pelayo es elegido Rey y establece so corte en Cangas de Onís.
Cuatro reyes más sucedieron a Don Pelayo en su sede en Cangas de Onís, desde 722 hasta 744.
Monumentos:
De una u otra forma, os principales monumentos de Cangas de Onís están vinculados a los dos primeros reyes de la monarquía española en el lejano siglo VIII : Don Pelayo y su hijo el Rey Favila.
- El histórico Puente Romano
- Torre del Heredero
- Iglesia de Santa Eulalia de Abamia (Primer Panteón Real)
- Capilla de Santa Cruz, el Altar de la Victoria
- Ell Monasterio de San Pedro de Villanueva
Destacar también algunas iglesias y capillas, construcciones del Prerrománico Asturiano.
El Santuario de Covadonga, lugar donde comenzó la Reconquista en el año 722 y desde entonces lugar de culto cristiano; ademas de puerta a Los Lagos de Covadonga (a una altura de unos 1100 metros cada uno)
Enol y Ercina, los Lagos, constituyen uno de los centros de atracción turística de toda Asturias.
Gastronomia
La cocina canguesa destaca por sus tradicionales productos que se obtienen de la «huerta» como: les fabes, maíz, patatas, carnes de la cabaña ganadera…
De sus «majadas» donde pasta el ganado, los pastores elaboran sabrosos quesos, en especial el «Gamoneu» (Gamonedo), Los Beyos y el tan conocido Cabrales; triunvirato que engrandece la variada oferta quesera en Asturias.
A degustar especialmente, son los platos típicos como la fabada, el pote asturiano, arbeyos (guisantes) con jamón, chuletas de «carne roxa», cordero, cabrito y otros platos recomendados como chorizo de jabali, a la sidra, borona preñada y boronzu (o emberzao)
La afamada cocina de Asturias no podía dejar en e olvido los postres; destacando el arroz con leche, leche frita, helado de Peña Santa acompañados siempre de pasteles y empanadas.
